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martes, 9 de febrero de 2021

ASESINOS DEL MÁS ALLÁ DE MANUEL CARBALLAL. INTRODUCCIÓN Y CAPÍTULO I



(Disponible a partir del 15 de febrero de 2021)

El asesinato como una de las bellas artes.

“Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”. Génesis 9:4.

En 1827 un periodista, crítico y escritor británico, hijo de un adinerado comerciante y educado en los mejores colegios de Bath, Winkfield, Manchester y Oxford, publicó “Del asesinato considerado como una de las bellas artes”.

Thomas de Quincey, que pese a su origen burgués no tuvo una vida fácil, se atrevió a definir en su cuarta obra la fantasía del crimen como un acto estético. “Del asesinato considerado como una de las bellas artes” está dividido en tres “actos”. A cuál más provocador. Y supone una audaz propuesta, tan escandalosa como temeraria que aunque irónica, fue tomada por literal: “…supongamos, a continuación, que la pobre víctima ha dejado de sufrir, y que el miserable que le ha dado muerte se ha esfumado y nadie conoce su paradero; supongamos, finalmente, que hemos hecho cuanto estaba a nuestro alcance al estirar las piernas y correr tras el fugitivo, aunque sin éxito -abii, evasit, excessit, erupit-, llegados a este punto, ¿de qué sirve la virtud? Bastante atención le hemos dedicado ya a la moral; le ha llegado el turno al gusto a las bellas artes...”. Y añade: “¿Qué debe entonces hacer? Debe dirigir el interés sobre el asesino. Nuestra simpatía debe estar con él (…) Pero en el asesino, tal un asesino con el que un poeta admitiría, debe estar violenta alguna gran tormenta de pasión -celos, ambición, venganza, odio-que creará un infierno en él; y dentro de este infierno nosotros miraremos...”.

Desde que Caín mató a Abel, la figura del asesino ha generado una particular mitología. Y no importa cuán atroz, sangriento o feroz sea el homicidio. Con el tiempo quienes vivimos inmersos en ese mundo terminamos por insensibilizarnos. Hasta el punto de definir como “un caso precioso” los crímenes cometidos por tal o cual asesino…

Forenses, criminólogos, policías, criminalistas, abogados, jueces… Al final, la sangre, en suficiente cantidad, termina siendo el mejor disolvente para la sensibilidad natural. Para la empatía con las víctimas. Eclipsadas, en casi todos los casos, por el resplandeciente protagonismo del asesino.1

Hasta que durante la investigación -al menos este es mi caso-, tienes la oportunidad de conocer a las viudas o los viudos. A los huérfanos. A los padres, hermanos, amantes o amigos de las víctimas. Y entonces el golpe de realidad disuelve todo rastro de deslumbramiento por el criminal, y la lucidez vuelve a imperar sobre esa fascinación anti natura por quien se atrevió a transgredir lo que muchos solo han fantaseado. El crimen no solo destruye la vida de la víctima. También destruye la vida de su familia. Y despedaza la familia del criminal, estigmatizada socialmente para siempre.

Y cuando, como también es mi caso, tienes la oportunidad de conocer al homicida, de mirarle a los ojos, de escuchar sus justificaciones, descubres que los asesinos no son esos personajes sofisticados, atractivos, inteligentes y glamurosos que ha dibujado el cine y la literatura en nuestro inconsciente colectivo. Todo lo contrario.2

Pero es imposible luchar contra esa imagen que Hollywood ha perfilado de los grandes psicópatas. Tanto es así que incluso los criminales más brutales, sanguinarios y despiadados han continuado seduciendo a las masas una vez capturados y condenados.

Asesinos en serie como Ted Bundy, Kenneth Bianchi, Jeffrey Dhamer, Richard Ramírez, etc., recibieron cientos de cartas de admiradoras mientras estaban en prisión. Al igual que infames terroristas, líderes sectarios, violadores en serie, etc., como Charles Manson, Anders Breivik o Dzhokhar Tsarnaev. 3

Varios de ellos, como Ramírez, Manson o Bianchi, incluso llegaron a casarse en la cárcel con alguna de sus admiradoras más fascinadas, que se atrevían a definirse a si mismas como “feministas”.4

Los médicos tienen nombres para esas parafílias que convierten a los terroristas, violadores y asesinos en serie en objeto de deseo: hibristofilia y enclitofilia. A mi me parece simplemente una puta enfermedad.

Hay más. Muchos de esos psicópatas homicidas, una vez condenados, se convirtieron en “artistas”. Como si quisiesen, a posteriori, validar las irónicas reflexiones de Thomas de Quincey sobre la naturaleza poética y estética de su comportamiento. Y aunque a mi tal pretensión me parece blasfema, miles de fans de los asesinos en serie están dispuestos a pagar auténticas fortunas por cuadros, dibujos, poesías o canciones, creadas en prisión por los peores criminales de la historia. Los psiquiatras también tienen nombre para eso: murderabilia.

Es obvio que la figura del malvado fascina. Como la del vampiro. Aunque en su origen era una criatura repulsiva, durante el último siglo el cine y la literatura fueron mutando su estética, desde el monstruoso Nosferatu de Murnau al apuesto Drácula de Coppola. Convirtiendo al vampiro en el villano más seductor de la historia.

Hoy muchos asesinos -los que me atañen directamente- se identifican con esa imagen sofisticada, romántica y glamurosa, que nada tiene que ver con el origen histórico del mito. Y plasman en sus “obras de arte” los mismos argumentos que esgrimieron sus abogados durante el juicio: sus creencias sobrenaturales como atenuante o eximente de sus crímenes.

Unos se confesaron adoradores de Satán, otros se creían vampiros y algunos incluso afirmaban perder la forma humana y convertirse en lobos durante los asesinatos.

Es esta una dimensión diferente de los vampiros, hombres-lobo o adoradores del diablo. La más cruda y real. Ajena al folclore, la literatura, la antropología o la sociología. Estos no son un mito. Ni una leyenda urbana. Ni un producto de las tradiciones orales. Son criaturas sin alma ni empatía, capaces de matar, descuartizar y beber la sangre o comer la carne de sus víctimas, convencidos de que tienen esa necesidad vital para sobrevivir.

Por supuesto no todas las personas que se creen un vampiro o un hombre-lobo cometen homicidios. Algunos acuden a mataderos para solicitar amablemente poder beber la sangre de los animales recién sacrificados. Otros lideran cultos luciferinos en los que los adeptos acceden libremente a que su sangre sea consumida por el oficiante. Y los hay que se limitan a acudir a la carnicería del barrio para poder comer carne cruda. Pero todos tienen algo en común: sus creencias.

En este cuaderno de campo no voy a hablarte de mitos ni folclore. No soy sociólogo. Tampoco de la historia de la leyenda del vampiro o del hombre-lobo. No soy historiador. Ni de las enfermedades como la hipertricosis, porfirias, carbunco, rabia o tuberculosis, asociadas al mito o la práctica vampírica. No soy médico. En este cuaderno te hablaré de los vampiros y hombres-lobo reales. Los de carne y hueso. Los que viven mimetizados en la sociedad. Entre nosotros. Vecinos, amigos, compañeros, padres, hijos… Y también de quienes, aprendices de Van Helsing, están dispuestos a matar -y matan- a quienes consideran a su vez encarnaciones del mal.

Te propongo un viaje vertiginoso y arriesgado al rincón más oscuro de la naturaleza humana. Aquel en el que aflora la herencia genética homicida de nuestra especie. Una especie que nació con un asesinato. El de Abel a manos de su hermano.

Un lugar siniestro y sombrío donde Darwin no tiene cabida. En el que millones de años de evolución involucionan, para dejar aflorar la naturaleza más perversa y sanguinaria de nuestra naturaleza. En el que, en pleno siglo XXI, como en los tiempos de los aztecas, celtas, cretenses, mayas, vikingos, etc., se recupera la creencia de que un asesinato podría tener una justificación sobrenatural. Y que la sangre, como en el sacramento católico de la comunión, es la portadora de vida y purificadora de los pecados para criaturas hematofágicas con apariencia humana.

Mi viaje al siniestro mundo de los vampiros y los hombres-lobo comenzó, como todos, a edad muy temprana. En las entrañas frondosas, verdes y salvajes de mi Galicia natal… 5
Cazando vampiros en el siglo XX

Ya. Supongo que hoy suena ridículo. Pero para aquel adolescente obsesionado con el mundo de lo sobrenatural y el misterio, agazaparse entre las lápidas del cementerio de A Raña (Pontevedra), esperando a que el sol se pusiese y la noche se hiciese dueña y señora del camposanto, resultaba la única opción razonable. Al fin y al cabo, estaba intentando cazar a un vampiro…

Ya. Entiendo que parece absurdo. Incluso a mediados de los años 80 del pasado siglo XX. ¿Quién puede tomarse en serio la leyenda de los vampiros? Pero es que los testimonios que mis compañeros del Grupo FENIX6 y yo habíamos recogido eran demasiado coincidentes como para ser una invención.

Durante meses habíamos entrevistado a diferentes testigos que afirmaban haber visto a un vampiro -así, con todas las letras- en diferentes cementerios gallegos.

Ya. Asumo que es increíble. Pero todos los testigos que habíamos encuestado en Marín, Poio, Pontevedra, etc., coincidían absolutamente en la descripción que hacían del misterioso personaje: alto, delgado, pálido, vestido de época, ataviado con una capa negra y roja (alguno incluso dudaba si eran alas) y con unos prominentes colmillos asomando entre sus labios, que afirmaban haber avistado mientras visitaban la tumba de algún familiar, en tal o cual camposanto. Y tras tantos años investigando fenómenos anómalos, sabíamos que lo aparentemente increíble con frecuencia es real… aunque no necesariamente como lo interpretan los testigos.

Eran personas que no tenían ninguna relación entre ellas. No se conocían. No vivían en la misma ciudad. Pero describían exactamente lo mismo. Así que por inverosímil que resultase su relato, era evidente que algo estaba ocurriendo en nuestros cementerios.

Sin embargo, el testimonio que nos hizo tomarnos la historia del vampiro más en serio, fue el de un joven trabajador del Matadero Municipal de Pontevedra, situado al lado de la A-6 y muy cerquita de la iglesia de Santa María de Alba, quién nos aseguró que en varias ocasiones se había presentado en sus instalaciones un joven que describía como moreno, alto, delgado y vestido con un traje de época y capa, solicitando que le permitiesen beber la sangre de los animales recién sacrificados…

Como si se tratase de una encarnación física del Drácula más clásico de Béla Lugosi o Christopher Lee en la Galicia de finales del siglo XX con su capa, colmillos y todo. Como un viajero del pasado, arrancado de las páginas de la genial novela de Bram Stoker y materializado de la nada en nuestra realidad. Inaudito. Inaceptable. Imposible… Y sin embargo era real.

Así que, agazapado entre las lápidas del cementerio municipal de “A Raña”, en Marín, aguardando a que llegase la noche, volví a repasar las pilas de la linterna y la grabadora y el carrete de alta sensibilidad de mi austera pero resistente Zenit 11. Tan dura y pesada que podía utilizarse para hacer fotos, o como arma de defensa personal a falta de estacas de madera. Y esperé…

Tras nuestra alocada aventura, tomando “al asalto” de madrugada la sede satánica de los Lucifer Friend´s en A Coruña, esta vez no había conseguido “engañar” a ninguno de mis compañeros del grupo para que me acompañase.7

En invierno anochece muy pronto. A las siete de la tarde, con el cementerio todavía abierto, la oscuridad ya había caído sobre el camposanto. Desdibujando las espectaculares vistas de la ría que se pueden contemplar desde el lado oeste.

Escondido entre tumbas, nichos y panteones, aguardé a que terminase el horario de visitas y los enterradores cerrasen la verja metálica para regresar a sus casas. Ahora solo estábamos los muertos y yo, aguardando la visita del vampiro...

NOTAS

1 La victimología, con disciplina centrada en el estudio de la víctima del delito, no nació hasta bien entrado el siglo XX.

2 Ver, por ejemplo, el capítulo dedicado a Javier Rosado, “el asesino del rol”, en “Crimen ritual y rito criminal”, el Cuaderno de Campo nº 4 de esta colección.

3 Bonn, Scott, “Why we love Serial Killers: The curious appeal of the world´s most savage”. Skyhorse, 2014.

4 Surtees, Joshua. “Hablamos con adolescentes feministas obsesionadas con los asesinos en serie”. Vice. Mayo, 2017. https://www.vice.com/es/article/avmnge/hablamos-con-adolescentes-feministas-obsesionadas-con-los-asesinos-en-serie

5 Como en los Cuadernos de Campo anteriores, he subido al canal de El Ojo Crítico en Youtube, con la etiqueta “los archivos de EOC”, diferentes documentales, videos y programas, a los que iré haciendo alusión en las próximas páginas. https://www.youtube.com/channel/UCvXlGvuefNBjBN8c11_4BBQ

6 Colectivo infantil de jóvenes aficionados a lo paranormal fundado por el autor en A Coruña, a principios de los años 80. Ver “Cultos satánicos” y “Encuentros Cercanos del Tipo 4”. Cuadernos de Campo 2 y 4 en esta colección.

7 “Cultos Satánicos”, Cuaderno de Campo n.º 2. Caso 01.

8 En 1985 los vecinos de la comunidad gitana de Penamoa (A Coruña) comenzaron a patrullar por las noches el perímetro de su barrio armados con rifles y escopetas de caza, llegando a abrir fuego contra lo que interpretaban como una criatura sobrenatural. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía se vieron obligados en varias ocasiones a intervenir ante los improvisados tiroteos nocturnos. Toda mi investigación de este caso esta incluida en “OVNI: Alta Extañeza”, el Cuaderno de Campo nº1. Caso nº 10.

9 Vallgorguina fue el escenario, precisamente en 1985, de la supuesta abducción de Xavier C. por seres también de aspecto monstruoso, inmortalizados en una serie de fotografías tan espectaculares como fraudulentas. Nuestra extensa, detallada y descorazonadora investigación del caso Xavier C. puede consultarse en “Encuentros Cercanos del Tipo 4”, el Cuaderno de Campo nº 6. Caso nº 8.


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CUADERNO DE CAMPO Nº 7: ASESINOS DEL MÁS ALLÁ. SINOPSIS.


(Disponible a partir del 15 de febrero de 2021)

Tras la búsqueda del hombre-lobo de Vallgorguina por la Guardia Civil y mi visita a la Jefatura de Policía de Puzol, en busca de las denuncias motivadas por el vampiro de Villamarchante, los testimonios de los avistamientos, increíblemente coincidentes, se concentraban en los cementerios gallegos. Parecía una locura.

Escondido entre las tumbas, nichos y panteones del camposanto de A Raña, aguardé a que se hiciese de noche, terminase el horario de visitas y los enterradores cerrasen la verja metálica para regresar a sus casas. Ahora solo estábamos lo muertos y yo, esperando la nueva visita del vampiro. Y esta vez lo encontré... era exactamente como habían descrito los testigos...

_____________________

Yo no voy a hablarte de mitos ni folclore. No soy sociólogo. Tampoco de la historia de la leyenda del vampiro o del hombre-lobo. No soy historiador. Ni de las enfermedades como la hipertricosis, porfirias, carbunco, rabia o tuberculosis, asociadas al mito o la práctica vampírica. No soy médico.

En este cuaderno de campo te hablaré  de los vampiros y hombres-lobo reales. Los de carne y hueso. Los que viven mimetizados en la sociedad. Entre nosotros. Vecinos, amigos, compañeros, padres, hijos... dispuestos a matar, una y otra vez, para conseguir sangre humana.

Y también de quienes, aprendices de Van Helsing, están dispuestos a matar -y matan- a quienes consideran a su vez encarnaciones del mal.

Una práctica, el homicidio, que define la historia de nuestra especie. Que comienza con un asesinato: el de Caín y Abel...



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ASESINOS DEL MÁS ALLÁ DE MANUEL CARBALLAL. ÍNDICE DEL CUADERNO DE CAMPO Nº 7


ÍNDICE

(Disponible a partir del 15 de febrero de 2021)

El asesinato como una de las bellas artes

Cazando vampiros en el siglo XX

CASO 01: 
Vallgorguina/Puzol:
 
Policías contra vampiros y hombres-lobo - 
El hombre lobo de Vallgorguina.

CASO 02. 
Drácula en España

Biografía de un vampiro – Confesiones de Vladimir Bathory –
 Los tiempos oscuros – El vampiro de Galicia hoy

CASO 03. 
El vampiro de Highgate

Van Helsing por vocación - ¡Muerte al no muerto!

CASO 04. 
Crimen de género vampírico

CASO 05. 
El vampiro de Córdoba

Vampiros versus asesinos en serie

CASO 06. 
La sin par historia del vampiro Wohlfahrt
Historia de una cagada policial – El James Bond rubio

El asesinato como práctica mágica - Mindhunter – 
La ciencia contra los asesinos en serie

CASO 07. 
El vampiro de Sacramento

El vampiro, los OVNIs y los nazis - Hombres-lobo: 
el factor criminógeno - Jurisprudencia contra hombres-lobo

CASO 08. 
El hombre-lobo de Allariz

Expediente Romasanta – Retrato de un hombre-lobo – 
El hombre-lobo de Allariz – 
El hipnotizador francés y la reina de España - 
Hombres-Lobo entre la Ley y las ciencias

CASO 09: 
La Bestia de Rostov

Videntes, sectas satánicas y el OVNI de Voronezh – 
Biografía de un demonio - De los torpes policías que perseguían al monstruo – 
Epílogo al caso de la Bestia





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domingo, 4 de octubre de 2020

PRESENTACIÓN EN LA ROSA DE LOS VIENTOS: ENCUENTROS CERCANOS DEL TIPO 4. POR MANUEL CARBALLAL (Parte II)



-. Bruno Cardeñosa: Por lo tanto es un fenómeno universal, un fenómeno atemporal y es un fenómeno que tú conociste de cerca. Cuéntanos un caso, una experiencia que transmites a los oyentes ahora y que te hace sentir muy de cerca este tipo de casos. 

-. Manuel Carballal: Sí, es una de las cosas que les reprocho a los teóricos de la ufología. Yo respeto mucho los trabajos bibliográficos, los estudios estadísticos, el trabajo de gabinete… todo está muy bien pero yo siempre he defendido el trabajo de campo porque el contacto directo con los testigos es lo único que te permite comprender la enorme dimensión emocional que tienen estos temas. Que son absolutamente reales para ellos. “Más reales que la realidad”, esta es una frase que hay que tener muy presente. En este nuevo cuaderno de campo, como hago siempre, yo escojo una serie de casos, en este creo que son 8 o 9 casos, porque cada uno de ellos tiene una moraleja, cada uno de ellos, creo, nos enseña algo relacionado con las abducciones. Y al que te refieres es un caso que se produce en las islas Canarias cuando una ATS, una trabajadora de un hospital de la isla de Las Palmas protagoniza un episodio de tiempo perdido. Esto es muy habitual. Una mañana, que iba a dejar a sus hijos en el colegio y cuando regresaba a su casa en Telde, en la isla de las Palmas, tiene un periodo de tiempo, que no recuerda y además una serie de anomalías. Cuando se hace la hipnosis regresiva, que además la hace nuestro compañero Josep Guijarro, y que es lo que vamos a escuchar, empiezan a aparecer cosas Pero yo creo que este documento transmite muy bien esa angustia, esa carga emocional que tienen estos casos tan interesantes. 

-.B. C: Lo oímos, venga. 

-. “… ¿Qué es eso? 

-. ¿Qué es lo que estás viendo? 

-. Es… Dios mío, que es… es que hay --------- en la habitación… 

-. ¿De dónde ha salido? ¿No puede ser un coche? Míralo… 

-. ¿Esas sombras? 

-. No me puedo mover 

-. ¿No puedes moverte? ¿Nada? Trata de moverte… 

-. No puedo moverme 

-. No puede ser un ladrón porque es muy pequeño… 

-. ¿Qué no puede ser un ladrón porque es muy pequeño? 

-. Si, pero no puede ser un niño. 

-. ¿Un niño? 

-. Vamos, abre tus pupilas, quiero que abras tus pupilas… 

-. B. C: Ese es el caso, el testimonio de esta abducida, recuperado el testimonio con hipnosis regresiva, que parece que se ha utilizado, no es el único. Pero me parece que se ha utilizado con un método para recuperar el tiempo perdido que dicen haber sentido y percibido o no haber vivido algunos abducidos. 

-. M.C: Si, fue un error muy habitual en los años 80, porque en 1985 un investigador norteamericano, newyorkino, Budd Hopkins, al que además tuve la suerte de conocer personalmente, publica un libro: “Intrusos”, que es una monografía sobre un caso muy espectacular de abducción. Y a partir de entonces toda esta fenomenología cambia, porque él introduce un nuevo elemento: lo que llamamos “los visitantes de dormitorio”. Es decir casos que habían comenzado como el perfil típico de la abducción a un conductor que transita por una carretera en solitario y que tiene ese primer encuentro, después describe visitas de esas mismas criaturas que se producen en su dormitorio. Que es lo que estaba describiendo la testigo en este momento y que además coinciden al describir a esos “seres”. Por eso ella decía que no podía ser un niño, porque era demasiado pequeño y que no podía ser un ladrón. Y los describía como seres de pequeña estatura, con grandes cráneos, con unos ojos desproporcionados, unos ojos negros... Y cuando tú tienes la oportunidad… En mi caso yo creo que he sido un privilegio al poder viajar por todo el mundo y conocer en África, por ejemplo, o en Oriente Medio, en Oriente Próximo o en América latina, testigos contemporáneos pero también pinturas rupestres, grabados, petroglifos, en los que aparecen exactamente esas mismas entidades… ¿Cómo es posible? Cuando por ejemplo, ya lo he contado alguna vez en la tertulia, hace unos años en Malawi yo intentaba localizar casos africanos para ver si esto de la hipótesis psicosocial realmente tenía sentido, para ver si también se veían platillos volantes u OVNIs en África que está totalmente ajena, el África rural me refiero, a las influencias del cine o la literatura de ciencia ficción occidentales. Claro, ahí el problema era como preguntarles a personas que solo hablaban chichewa -que es un dialecto del swajili- por si allí veían extraterrestres, y el traductor me decía, es que no existe esa palabra en nuestro idioma ¿Qué eso de extraterrestre? ¡Coño, pues marcianos, alienígenas…! No, no, es que esto no hay forma… Bueno, pues platillos volantes. Claro, el tio me miraba así… como diciendo ¿pero como van a volar los platillos? los platillos son para comer… 

-. S. C: Claro, pero ellos por ejemplo, con esos dibujos ¿cómo definían esos seres? ¿Cómo los relacionaban? 

-. M. C: Pues de repente cuando yo, insistiendo, le pregunto por fenómenos extraños en los cielos, por luces extrañas en los cielos, por fenómenos voladores de repente uno de estos testigos me dice ¡ahh claro! Los “besini richelo”, los carros de brujas… y digo ¡Coño! ¿Qué es esto de los carros de brujas? Pensando que me iba a dibujar una especie de carromato, de vehículo… y recuerdo, y además en el libro incluyo la foto, tanto el dibujo que me hicieron como la foto que le tomé al tipo, me saca una panera de mimbre con la típica forma del platillo volante y me explica que ese es el vehículo en el que desplazan por el cielo los espíritus de los antepasados o las brujas que secuestran a personas. Y hay casos de este mismo año -es un tema alucinante-, de personas (este año hubo algunos casos en Zambia y en Zimbabwe) que de repente aparecen unas mujeres desnudas en medio de un sembrado y cuando les preguntas que les ha pasado, dicen que se han caído de un carro de brujas. Que las habían secuestrado y que se habían caído del carro. ¿Qué significa eso? Y esto también aparece en toda la mitología islámica por ejemplo, o en el hinduismo. Desde las alfombras voladoras de los genios del Corán, de los djinns, a los carros voladores de los dioses del hinduismo. En todas las culturas. Eso que los antropólogos llaman el mito del rapto está presente. Eso no puede ser una coincidencia. Es más hay descripciones… Mira, Mircea Eliade, el famoso historiador de las religiones rumano, que ha hecho unos tratados fundamentales sobre la historia de las religiones, recoge tradiciones entre varios pueblos, por ejemplo, de los aborígenes australianos, en que ellos describen el viaje chamánico al más allá para encontrarse con los espíritus y con los antepasados, en que todo el proceso de abducción; los 8 pasos que están recogidos en el proceso de abducción, están presentes. Pero no solo eso, sino que describen que los dioses, al final de su viaje chamánico al otro mundo, les implantaban en el cuerpo cristales de cuarzo, que es exactamente lo mismo que describen hoy los abducidos con el tema de los implantes, ¿no? Esto no puede ser una casualidad. Entonces estamos hablando de un fenómeno que dentro del contexto de las religiones o del contexto chamánico ha existido siempre. Pero cometemos el mismo error que se ha cometido a lo largo de toda la historia, cuando los teólogos cristianos, por ejemplo, ponían el mundo patas arriba para buscar evidencias, pruebas sólidas, reliquias de los ángeles… yo he llegado a ver en relicarios de coleccionistas privados una pluma del Arcángel Gabriel, por ejemplo, como una evidencia física. Hombre todos sabemos que los ángeles no tienen plumas… 

-. S. C: Pero entonces, según tu investigación y toda la experiencia que has tenido la teoría posible de donde pueden venir esos seres ¿qué es? ¿Una especie de mundo paralelo de una cultura antigua? ¿de qué? 

-. M. C: Bueno, tenemos claro que el fenómeno es universal y ha estado presente siempre. Hace unos años se empezó a investigar… y dejadme explicar esto porque no es lo que parece a simple vista, lo que los médicos y los investigadores llamaron la molécula de Dios. Que es una molécula que está presente en muchas plantas, sobre todo en plantas chamánicas y en procesos chamánicos como la Ayahuasca, donde además se describen viajes al mundo de los espíritus o de los ancestros idénticos a las abducciones, pero que además de estar en el reino vegetal también esta presente en el reino animal, incluyendo el cerebro y los pulmones humanos. Y que es una molécula que está asociada a los sueños, a las experiencias místicas, transcendentes… Este año, a principio de este año, la revista de psicofarmacología publicó el mayor estudio que se ha hecho hasta ahora con miles de sujetos sobre la DMT, la dimetiltriptamina, que es esta sustancia. Centrado además en las criaturas, lo que se llama criaturas DMT, que describen las personas que han tenido un viaje utilizando DMT de forma exógena. Repito que también existe de forma endógena, también la genera nuestro propio organismo. Y lo que describen es exactamente lo mismo. Lo alucinante de este tema es que algunos de esos investigadores, como Terence Mckenna o su hermano u otros, llegaron a la conclusión de que no puede ser una coincidencia que sujetos de distintos lugares, de distintas culturas y en distintos momentos de la historia, no solo describan los mismos seres, no solo describan los mismos lugares sino que describan también las mismas conversaciones y los mismos procesos. Y se atreven a afirmar, tipos como Mckenna que quizá lo que ocurre con esta misma sustancia, la DMT, no es una simple alucinación. No estamos hablando de simples procesos alucinatorios, sino que ellos se atreven a hablar de que es como una puerta a otra realidad paralela. Y de verdad que ahora hay dos investigadores argentinos que para mi son el gran referente, un psicólogo, Juan Acevedo y un médico psiquiatra, Néstor Berlanda, que en 1992 se encontraron con el primer caso de abducción que ellos investigaban, el de una niña muy joven… E hicieron lo que hay que hay que hacer, que es gastarse las suelas de los zapatos pateándose todo el país durante años para recoger casos en primera persona. Y como ellos están familiarizados también con el mundo del chamanismo son en mi opinión, en este momento, las principales autoridades en esta nueva línea de investigación que no está negando la experiencia sino que le está dando una lectura totalmente renovadora. 

.- S. C: Pues nos quedamos con eso Manuel. 

.-B.C: Y toda esta información, todas estas investigaciones que has realizado, todos estos trabajos están en el nuevo Cuaderno de Campo Nº 6 que acabas de sacar: “Encuentros cercanos del tipo 4” de Manuel Carballal. 30 años de investigaciones sobre los secuestros o las abducciones. Manuel ¡muchas gracias!


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PRESENTACIÓN EN LA ROSA DE LOS VIENTOS: ENCUENTROS CERCANOS DEL TIPO 4. POR MANUEL CARBALLAL (Parte I)


ENCUENTROS CERCANOS DEL TIPO 4. CUADERNO DE CAMPO Nº 6.
Abducción: El factor investigador

-. Bruno Cardeñosa: Abducciones, secuestrados por OVNIs, encuentros en la 4ª fase, del tipo 4. El Círculo Secreto con Manuel Carballal. Manuel muy buenas. ¿Qué tal? 

-. Manuel Carballal: Hola muy buenas noches. 

-. Silvia Casasola: Muy buenas noches, Manuel. 

-. B.C: Nos situamos. Es encuentros en el 4º tipo, pero bueno, las abducciones digamos que son esa parte de la ufología, de los casos OVNI, a los cuales algunos no se quieren acercar porque son entre comillas “demasiado peligrosos”. 

-. M. C: Incómodos... 

-. B. C: Incómodos para las creencias, claro... 

-. M. C: Sí, porque en la evolución de la Ufología todo iba muy bien hasta 1.961 que entra el tema este de las abducciones como un elefante en una cacharrería, con el caso de Barney y Betty Hill. Durante los primeros 15-20 años de la Historia de la Ufología se intentaba convertir esta disciplina en ciencia. Joseph Allen Hynek, que ahora se ha convertido en un tío muy conocido a raíz de la serie de televisión “Proyecto Libro Azul”, basada de una forma muy libre de sus aventuras, definió los avistamientos como: Encuentros lejanos; de luces, de fenómenos en el cielo a más de 150 metros de distancia del observador, y luego los encuentros cercanos del tipo 1, del tipo 2, del tipo 3... que es lo que en España se tituló erróneamente “Encuentros en la Tercera Fase”. Como la película de Steeven Spielberg, que precisamente Hynek asesoró. Y después estarían los “Encuentros Cercanos del Tipo 4”, que serían aquellos en los que el observador no solo reporta haber visto un objeto sólido que ha podido, o no, dejar evidencias del aterrizaje, no solo afirma haber visto a los tripulantes de ese objeto, sino que afirma haber penetrado en el interior de este objeto. Eso serían los “Encuentros Cercanos de Tipo 4”. 

-. B. C: Que son los protagonistas de un trabajo que acabas de sacar, que acabas de publicar. Estos trabajos forman parte de tus investigaciones, de tu trabajo, de tus “Cuadernos de Campo”. Acaba de aparecer un nuevo “Cuaderno de Campo” en donde muestras ese tipo de episodios, de una investigación de 30, 40 años, en la que tú has estado detrás de este tipo de sucesos. 

-. M. C: Sí. Encuentros Cercanos del Tipo 4, que es como se llama es el 6º de mis Cuadernos de Campo, ahora centrado sobre este fenómeno que yo me encontré de forma totalmente inesperada en 1.986. fijaros si llovió ya desde entonces… En 1.986 haciendo una hipnosis regresiva a un testigo de un avistamiento, surgió que aquel avistamiento había ido más allá, con tan mala suerte para el testigo, para el pobre chaval, que era un aprendiz, un ayudante de electricista, que el caso se nos fue de las manos. Se publicó en 1987 en la revista “Diez Minutos”. Y ahora, rebuscando en mis archivos, me encontré con este primer documento, un reportaje a doble página en “Diez Minutos”, en el que salgo con un tupé horripilante, una americana de estas con hombreras muy ochentera, que a mi madre le enorgulleció mucho eso de que su niño saliera en “Diez Minutos”, pero a raíz de esta publicación…

-. B. C: Sí, y no me digas que también con una corbata de esas finas, negras… 

-. M. C: Claro, también, la que tenía para parecer mayor, ya sabes que nosotros en esos tiempos queríamos parecer mayores… Lo malo fue que al salir en “Diez Minutos” nos llamó Encarna Sánchez, la famosa Encarna Sánchez… 

-. B. C: Ah! ¿Si? 

-. M.C: Si, si, vamos, a mi me entrevistó una vez Encarna Sánchez, precisamente a raíz de este caso. Nos llamó al testigo y a mí y claro, cuando sales en “Diez Minutos” y sales con Encarna Sánchez, que en aquellos momentos era la reina de la radio, aquello era imparable y él terminó perdiendo su trabajo, porque su jefe le dijo que un tío que decía que lo secuestraban los marcianos, pues que tenía que estar mal de la cabeza. Y eso es una de las cosas que intento subrayar en este trabajo: la diferencia que hay en como vive la experiencia de la abducción el testigo, que es sobre quien recae la carga de la prueba, y el investigador, que en muchas ocasiones condiciona de una forma enorme el planteamiento de esa experiencia. Pero el que se lleva la peor parte siempre es el testigo. 

-. B. C: Claro, porque una cosa es decir que has visto un OVNI, que ya es un estigma, y otra mucho mas grave (grave entre comillas) por supuesto, pero que puede provocar muchos más comentarios, es decir: “Yo he visto un OVNI y me ha secuestrado”. 

-. M. C: Claro, yo recuerdo que a raíz de este primer caso acudí a un psiquiatra de El Ferrol, en la provincia de La Coruña, para ver si podía asesorarnos, porque éramos muy jóvenes. Éramos muy novatos, no teníamos mucha idea y para preguntarle como podíamos afrontar este tipo de testimonios de personas que aseguraban haber sido secuestrados por extraterrestres. Y el tío no lo dudó ni dos segundos, dijo: psicóticos… Porque alguien que dice que ha vivido algo que no existe, claro, tiene que ser un psicótico. Entonces desde ese año 86 hasta 1992 en que el Dr. Jiménez del Oso (de hecho, en este Cuaderno de Campo rescato algunos de esos casos), han pasado muchas cosas. Imagínate que alguien de provincias como yo, de La Coruña, que te llamase Jiménez del Oso desde Madrid para pedirte que tu investigases un caso de abducción… claro, yo no tenía coche entonces, y cogía un autobús o el primer tren y me iba a cualquier punto de España para hacer la investigación lo mejor que pudiese. Además hay muchas anécdotas, rescato un montón… 

-. S. C: Además Manuel, con las abducciones es cuando empezaste a hacerte conocido.

-. M. C: Es que empecé muy pronto y en el año 1992 Fernando me pidió que escribiese, que recogiese todas esas primeras investigaciones en un librito, que se llamó “Secuestrados por los OVNIs” y ya en ese libro, te hablo de 1992, ya hacía un estudio de 100 casos de abducción. 

-. S. C: A mí lo que me gustaría saber, que es muy importante, porque imagínate de 100 casos, seguro que tendrás algunos que te marcarían y que no sé si se han quedado sin explicación. Si hay alguno al que tu todavía estás dando vueltas… pero lo que me gustaría saber es si cuando empezó a generarse tanto testimonio de abducción aquí en España, por ejemplo ¿ya se tenía algún tipo de conocimiento de casos en otros lugares y a lo mejor un poco relacionado, la gente empezó a tener esas vivencias o surgió todo de repente, mas o menos con una diferencia de poco tiempo en diferentes lugares del mundo? ¿Cómo fue? ¿Cómo se conocen los primeros de abducción o cada cosa era un poco diferente? No sé, más o menos para que nos sitúes de como empezó esto y de como se conocieron los casos en España. Y si les llegó información desde otros lugares o empezó aquí antes. 

-. M. C: No, el colonialismo cultural se expresa en todos los aspectos de la cultura y en esto de los OVNIs, en España oficialmente siempre hemos ido un poco al rebufo de los Estados Unidos. Pero no solo en España, en toda Europa y en el resto del mundo. Oficialmente el fenómeno abducción surge a principios de los 60 con este primer caso de Barney y Betty Hill, que se hace muy mediático. Se han hecho películas, series de televisión… y a partir de entonces personas que habían tenido, incluso antes, una experiencia similar, digamos que ya le pusieron nombre. Hasta ese momento se sentían bichos raros, se creían que eran los únicos a los que le había sucedido esto y a partir de ese año 61 ya se empieza a hablar de abducciones. Hay un caso, un precedente anterior, el caso Vilas-Boas, en el año 57 en Brasil. Pero la historia de las abducciones oficialmente comienza en el 61. Y ¿Qué ocurre? Que entonces -y este es uno (para mi) de los grandes descubrimientos que yo he hecho a la hora de recuperar todo este material, de meterme en el archivo y volver a analizar todos esos casos- me di cuenta de que cuando comienza este fenómeno social de las abducciones en los Estados Unidos y luego en el resto del mundo, aquí en España los casos comienzan a aparecer a partir de los años 70. Es cuando se empieza a hablar de casos españoles, de los grandes clásicos, pues me doy cuenta de que los escépticos presentan, un grupo de investigadores franceses, presentan lo que llaman la “Hipótesis psicosocial”. Es decir, para ellos, al analizar testimonios de abducidos y darse cuenta de que en la literatura, el cómic y el cine de ciencia ficción de los años 30, 40 o 50 en Estados Unidos, aparecen elementos muy parecidos a los que describen los abducidos, dijeron: ¡pues ya está! ¡solucionado! Esto es simplemente un tema de contagio cultural y punto. 

-. B. C: ¿Pero eso explica los casos de abducción? 

-. M. C: ¡Y un huevo! No explica nada de nada, porque además es un error. O sea, yo entiendo que es muy cómodo para lo políticamente correcto la “Hipótesis psicosocial”, pero yo siempre digo que esto de atribuir las abducciones a que antes en el cine y en la literatura ya se hablaba de secuestros por extraterrestres, es como decir que el hombre no fue a la Luna porque un siglo antes Julio Verne escribió “De la Tierra a la Luna”. Y ahí ya aparece todo lo del viaje a la Luna con un montón de coincidencias, ¿no? Es absurdo. U otro argumento que utilizan mucho es que después de una serie famosa o de una película famosa de abducciones aparecen muchos casos… Bueno, aquí en España, ahora mismo, en Antena 3 series, están emitiendo la serie “Policías”, que además yo la conozco, a mi me contrataron para asesorar varios capítulos de esa serie en su día. Y cuando apareció la serie “Policías” hubo un montón de vocaciones de policías, que se metieron a la academia. O lo mismo sucedió con la serie “Periodistas”, que cuando se emitió hubo otro montón de vocaciones. Eso ¿Qué significa? ¿Que los policías o los periodistas no existen? 

-. B. C: Claro… 

-. M. C: Lo más importante, es que el error yo creo que está en aquello que Noam Chomsky llamaba la “contención del debate”. Con esto de las abducciones se ha limitado el marco del debate en dos posibilidades: O las abducciones son secuestros extraterrestres o son fraudes. Pues no. El gran problema que hemos tenido durante estos 60 años del fenómeno abducción es sentirnos coartados por el filtro del fenómeno OVNI, porque mucho antes de que existiese la literatura o el cómic, o el cine de ciencia ficción en todas las tradiciones del mundo, en todas las culturas, existe lo que los antropólogos llaman “El mito del rapto”. Que es la descripción y os doy mi palabra de es escalofriante, que relata con pelos y señales, exactamente los mismos personajes, las mismas circunstancias, incluso los mismos lugares que describen los abducidos. Aparecen descritos e incluso plasmados, por ejemplo en figuras rupestres australianas de hace 17.000 años. Por lo tanto mucho antes de que existiera la literatura o el cine de ciencia ficción, millones de personas en todo el planeta, que pertenecían a distintas culturas, describían algo exactamente igual a lo que están describiendo lo abducidos dentro del contexto ufológico desde mediados del siglo XX. 

Continúa en la parte II

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domingo, 13 de septiembre de 2020

INTRODUCCIÓN A ENCUENTROS CERCANOS DEL TIPO 4. (Parte II) CdC º 6.


Las abducciones, o supuesto secuestro de seres humanos por parte de seres no humanos, es uno de los epígrafes ufológicos más recurrente para el cine, las series de televisión o la literatura de terror. Y ese peso sociológico, bombardeándonos constantemente con imágenes de extraterrestres agresivos, de apariencia humanoide y sofisticada tecnología, ha terminado por implantarse en el inconsciente de lo colectivo.

Es cierto que si hoy le pidiésemos a un niño de corta edad que nos dibujase una nave extraterrestre y un alienígena, muy probablemente plasmaría un platillo volante y un humanoide cabezón. Pero ¿demuestra eso que todas las descripciones realizadas por los testigos son fabulaciones inspiradas por el cine y la cultura?

Para los ufólogos defensores de la Hipótesis PsicoSocial (HPS), no hay misterio alguno en las abducciones. Según ellos en el incipiente cine, series y literatura de ciencia ficción de los años 30, 40 y 50, se encuentras la mayoría de los elementos que décadas más tarde describirían los supuestos secuestrados por extraterrestres. Enigma resuelto.

Sin embargo este razonamiento a mí siempre me ha parecido tan audaz como la afirmación de los conspiranóicos de que el Apolo IX nunca aterrizó en nuestro satélite, porque Julio Verne ya describió esa proeza en su novela “De la Tierra a la Luna” un siglo antes. O la afirmación de que tras la emisión de películas y series de éxito sobre abducciones, aumentan el número de casos reportados.

En cierto. Tanto como tras la emisión de películas y series de éxito sobre periodistas, médicos o policías, aumentan las vocaciones y las matrículas en las respectivas facultades. ¿Y?

Curiosamente la inmensa mayoría de los partidarios de la HPS no han investigado jamás un caso de abducción. Ni siquiera han mirado a los ojos a un abducido cuando relata su supuesta experiencia. Y en mi opinión la encuesta de campo es fundamental para comprender el fenómeno al que nos referimos.

Resulta paradójico, desde el punto de vista de la HPS que hoy, cuando el cine de ciencia ficción y las series televisivas sobre el espacio, y la literatura de ficción alienígena es más prolífica que nunca, los casos de abducción se hayan reducido casi a la nada. Además, es cierto que en la literatura y el cine podemos encontrar muchos elementos descritos por los abducidos a partir de los años sesenta del siglo XX. Pero muchísimo antes de que existiesen el cine, las series o la literatura, esos mismos elementos ya estaban presentes en las tradiciones chamánicas de viaje al mundo de los espíritus, raptos de hadas, duendes o demonios, etc.


Los partidarios de la escuela ufológica más escéptica y racionalista van más allá. Al presuponer dolo en los testimonios de abducción, y de OVNIs en general. Sin embargo mi experiencia, y creo que podré documentarlo con los casos que rescato de mis cuadernos de campo, es que en general los testigos de cualquier experiencia OVNI no ganan nada al compartir sus relatos con los investigadores y divulgadores. Y somos estos quienes, en realidad, obtenemos un beneficio de sus relatos. Siendo –en muchas ocasiones- cómplices en la elaboración de los mismos. Cuando no auténticos creadores…

Crédulos o escépticos; encuestadores, compiladores o analistas; místicos o racionalistas… todos sacan –sacamos- partido de los testigos. Quizás ha llegado el momento de deconstruir y volver a analizar todo lo que nos han contado sobre el fenómeno abducción.

Secuestrados por los OVNIs

En 1992 el Dr. Fernando Jiménez del Oso, que me había pedido personalmente que me ocupase de la investigación de algunos casos de abducción especialmente sorprendentes, me propuso que escribiese un libro con mis conclusiones sobre el fenómeno para la colección Biblioteca Básica de Espacio y Tiempo. Y lo hice. Ese año publiqué mi segundo libro: “Secuestrados por los OVNIs”. Un estudio monográfico sobre un universo de cien casos de supuesta abducción en todo el mundo. El caso Fernando M. fue uno de ellos…

Los aficionados creen que los investigadores y divulgadores de fenómenos anómalos, como las abducciones, simplemente recogen sucesos objetivos para su estudio o publicación. En 1992 yo también lo creía. Pero con el paso de los años me di cuenta de que eso no siempre es así… De hecho casi nunca es así.

Con frecuencia nosotros tenemos un protagonismo en el desarrollo de cada caso, a veces incluso mayor que el del propio testigo. Interactuando, modelando o condicionando el relato inicial hasta fijar esa versión final que después quedará inmortalizada en la bibliografía especializada. Un factor que muy pocas veces hemos tenido en cuenta: el factor investigador.

Hoy pienso que ese factor, descuidado a la hora de valorar el fenómeno OVNI en general y las abducciones en particular, ha resultado determinante para nuestra percepción, valoración y enfoque sobre los testimonios de los abducidos. Y por eso hemos perdido tantos años, encajonando las abducciones en el contexto OVNI, limitados por nuestros propios prejuicios. Los ufólogos hicimos el fenómeno a nuestra imagen y semejanza.


Preguntarse quién está detrás del fenómeno OVNI, o de las abducciones, es una estupidez tan grande como preguntarse quien está detrás de los accidentes de tráfico. Cada caso es único. Y en el conjunto confluyen un sinfín de factores humanos, medioambientales, culturales, físicos, etc.: el estado de los neumáticos, la carretera, la meteorología, el conductor… Con las abducciones, y los OVNIs en general, ocurre lo mismo.

En este cuaderno de campo, por primera vez, además de la crónica de mis investigaciones sobre el terreno de cada caso, me he permitido transcribir algunas de las reflexiones, ideas y conclusiones que me sugirieron dichas investigaciones. Porque cuando eliminamos el ruido -el factor investigador- y cambia el enfoque para abordar el problema, todo comienza a tener sentido…

  

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