martes, 25 de junio de 2019

EL NACIMIENTO DE LA UFOLOGÍA EN ESPAÑA



No deja de ser paradójico, de alguna manera, que el nacimiento se produjese en el fin. Que el inicio de una de las “ciencias” más prometedora, estimulante, y fascinante del siglo XXI se produjese en el “fin de la Tierra”. O al menos donde los antiguos consideraban que se terminaba el mundo conocido. Y es que desde aquí, desde el “finis Térrea” parte nuestro viaje hacia el futuro. Un viaje a través de uno de los mayores enigmas del mundo contemporáneo. Tal vez el mayor. Pero comencemos por el principio...

El 24 de junio de 1947, el avistamiento de 9 objetos luminosos en los cielos del Monte Rainier (EEUU), protagonizado por el piloto civil Kenneth Arnold, presentaba en sociedad uno de los fenómenos sociológicos más fascinante de nuestro siglo: el mito de los “platillos volantes”. Dos semanas después, según mis pesquisas en los archivos de prensa, y en la primera página de periódicos como “La Voz de Galicia” del 8 de julio, ya encontramos las primeras referencias españolas al reciente fenómeno de los “discos voladores” que había surgido en EEUU. Sin embargo, dos años antes de que nadie hubiese escuchado hablar de OVNIs o platillos volantes en el mundo, un joven gallego, apasionado por la ciencia, había comenzado su particular investigación sobre los fenómenos aéreos anómalos.

El 15 de octubre de 1945 los padres de este visionario, de nombre Oscar Rey Brea, habían observado un extraño objeto luminoso sobrevolando la capital gallega. Cuando relataron al joven su insólita experiencia, este no pudo evitar recordar un incidente muy similar que, más de un lustro atrás, le había sido descrito por sus compañeros de la División Azul, en el frente ruso. En aquella ocasión todos los voluntarios del ejercito español que compartía armas con los nazis, no dudaron en suponer que el origen de aquel extraño objeto visto en el frente, forzosamente debía ser algún tipo de arma secreta en las que estaban trabajando los ingenieros del Reich poco antes de concluir la contienda. Pero ¿que podía hacer un arma secreta nazi en La Coruña de 1945...? Evidentemente aquel fenómeno observado por sus padres, tan similar al avistado por los soldados de la División Azul, tenía que deberse a otra causa. Y ese, y no otro, fue el detonante que llevaría al joven Oscar Rey Brea a convertirse en el primer ufólogo español... y quizás mundial. Haciéndose con el tiempo merecedor, en base a sus audaces trabajos, del calificativo de “pionero”, entre todos los investigadores OVNI españoles.

El mismo Oscar Rey Brea, empleado en el Observatorio Meteorológico de La Coruña de profesión y astrónomo por devoción, realizó fascinantes estudios (tanto “trabajo de campo”, como “de gabinete”) injustamente condenados al olvido por la ufología hispana. Solo quienes hemos tenido la oportunidad de consultar sus archivos, cosa que he de agradecer en mi caso a su hijo Carlos Rey, podemos asombrarnos con la insólita capacidad intelectual del "primer ufólogo español".

Durante años, Oscar Rey trabajó en solitario, hasta que tras la publicación en España del libro "Objetos Desconocidos en el Cielo", entró en contacto con su autor, el barcelonés Antonio Ribera, a través de una extensa carta fechada el 28 de octubre de 1961. En ese histórico momento Oscar Rey se incorporaba a la "comunidad ufológica española", compartiendo con los investigadores OVNI hispanos los trabajos que venía desarrollando en solitario desde hacia tres lustros, como su descubrimiento de los “ Teoría de los Ciclos Bienales”.

Esta audaz hipótesis de Rey Brea surgió de su confección de un "diario de avistamientos" entre julio de 1945 y agosto de 1964. Diario en el que el precoz ufólogo anotaba todas las noticias sobre fenómenos aéreos inusuales que llegaban a su conocimiento. Al ordenar estadisticamente aquel “diario de avistamientos”, cuyo original he tenido en mis manos con auténtica devoción, Brea creyó descubrir un incremento de noticias sobre OVNIs coincidiendo con los momentos de mayor aproximación de marte a la tierra; dando lugar a su histórica “Hipótesis Marciana". Hipótesis a la que llegaría años después Eduardo Buelta, otro ufólogo histórico -esta vez catalán- por su cuenta. 

En ufología es muy difícil encontrar ideas nuevas, originales, por eso resulta tan reconfortante leer aquellas audaces deducciones de los pioneros que, aun a pesar de haber sido invalidadas por estudios posteriores, demuestran que aquellos primeros aventureros en el mundo de los OVNIs, ejercitaban su materia gris... No se si se puede decir lo mismo de la mayor parte de los contemporáneos...

Oscar Rey, ufólogo serio y crítico donde los haya, inició una exhaustiva recopilación de la casuística OVNI mundial, nacional y regional, que continuaríamos años después de su muerte, nuevas generaciones de ufólogos gallegos. Y como Rey, intentamos encontrar una explicación racional al mayor número de casos posibles. De hecho Rey Brea consiguió resolver numerosos incidentes OVNI debidos a causas meteorológicas, astronómicas, físicas o simples fraudes. Su amplia formación cultural y científica le permitía reconocer en muchos OVNIs lo que en realidad eran globos-sonda, inversiones de temperatura, conjunciones astronómicas, nubes lenticulares, halos lunares, etc, convirtiéndose en poco tiempo en objeto de consulta por ufólogos españoles sobradamente conocidos, como Manuel Osuna, Vicente Juan Ballester Olmos, Felix Ares de Blas, etc. En mis archivos conservo la nutrida correspondencia que Rey Brea mantuvo con todos ellos durante décadas. Y resulta evidente que cuando un investigador necesitaba una opinión erudita sobre meteorología, física o astronomía, para intentar averiguar la naturaleza de un OVNI, consultaba a Oscar Rey Brea. No en vano Rey Brea publicó sus teorías científicas, no solo en diarios gallegos como “El Ideal Gallego”, sino que encontramos aportaciones suya en revistas tan prestigiosas como la científica “Algo”, o incluso la publicación oficial del Ejercito del Aire español: “Revista de Aeronáutica y Astronáutica”.

Mas allá de su cultura científica, el gallego aportó a la historia de la ufología española una sagacidad y perspicacia dignas de Sherlock Holmes, y tal y como detallo en profundidad en mi libro “Los Expedientes Secretos” (Planeta, 2001), tuvo la audacia de calificar de fraude al caso OVNI español de mayor repercusión internacional: UMMO, mientras la inmensa mayoría de los estudiosos españoles lo consideraban auténtico ¡durante 30 años!. E incluso osó apuntar a un posible culpable del engaño... Esto terminaría por convertirlo en un apestado, condenado al olvido de la ufología nacional. 

Vaya desde aquí mi homenaje a este íntegro y audaz pionero, a quien sin duda podemos considerar el primer ufólogo gallego, español, europeo, y casi, casi mundial... Pero, por más que ello encolerice a sus detractores, ahí están los artículos publicados por Oscar Rey desde los años cincuenta y sesenta (tanto sobre ufología como sobre otras ciencias); sus estudios sobre las mareas (candidatos a premios científicos); sus originales teorías sobre los “ciclos bionales” y la oposición de Marte, y sus sagaces, y con el tiempo demostradas, denuncias de siniestros fraudes ufológicos como UMMO. Y más aún, ahí han quedado sus ecuaciones matemáticas, que sin complejos remitió al mismo Von Braun, corrigiendo algunos de sus cálculos astronáuticos para la NASA... Algún día la historia deberá reconocer el trabajo de este pionero gallego como se merece.





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