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martes, 9 de julio de 2019

OTROS OVNIS DE POSTGUERRA


Poco después de que Arnold desatase la psicosis platillista en USA, un ex-oficial de aviación y miembro del Servicio de Información del VIII Ejército aéreo a finales de la guerra, declaró a la prensa neoyorkina: 

"Nada es más fácil que los platillos volantes sean el ulterior desarrollo de un arma antiaérea "psicológica" que ya habían utilizado los alemanes. Durante las misiones nocturnas sobre Alemania, tal vez me tocara en suerte divisar discos o globos luminosos que seguían nuestras formaciones aéreas. Se sabía que los cazas nocturnos alemanes poseían unos potentes faros colocados en la proa o en el radio de las hélices (faros que súbitamente apuntaban sus luces sobre el objetivo, en parte para señalarlo mejor, pero más que nada para cegar a los fusileros de las torretas de popa de los bombarderos). Debido a ello, frecuentemente se derivaban alarmas que producían una tensión nerviosa continua en las tripulaciones, aminorando el rendimiento de la acción. Durante el último año de la guerra, los alemanes enviaron, además, en contra nuestra, cierto número de cuerpos luminosos teledirigidos (las Feuerball o "foo") para alterar el equipo de ignición de los motores o el funcionamiento del radar de a bordo. Probablemente, los científicos americanos han adoptado la invención y están perfeccionándola en la actualidad con el fin de adaptarla a los nuevos medios aéreos de ataque o defensa".

Ese testimonio a favor del origen de los OVNIs como desarrollo post-contienda de armas secretas nazis no fue ni mucho menos el único. Por otro lado, la alusión al concepto "arma psicológica" es muy interesante. Ese mismo concepto aparece mencionado en un memorándum del director de la CIA, liberado de secreto oficial gracias a la FOIA (Ley sobre libertad de información) y a la iniciativa judicial de Ground Saucer Watch, que demandó a la CIA para obtener parte de su información OVNI confidencial en los años 70.

Por otro lado, Andreas Epp, teórico del vuelo vertical y diseñador de "platillos volantes" en la Segunda Guerra Mundial, todavía vivo, declaraba a una productora de televisión alemana recientemente que su diseño había sido "expropiado" y desarrollado por ingenieros nazis, y que había llegado a volar antes del final de la contienda. Además, Epp conserva dos fotografías de un "platillo volante" en vuelo, tomadas en Viena antes del final de la guerra. Y lo cierto es que las fotos de Andreas Epp son idénticas a las de cualquier OVNI discoidal contemporáneo. El, como tantos otros, no tiene ninguna duda de que los platillos volantes existen, pero fabricados en la Tierra.

Naturalmente, hay un abismo entre los diseños discoidales militares, siempre bajo el más estricto secreto, y los que posteriormente desarrolló la aeronáutica civil.

El 9 de Julio de 1953, por ejemplo, hacía su primer vuelo cautivo la Bancada de Medición de Empuje Rolls-Royce. Este diseño, bautizado popularmente como "Cama voladora", tiene todo el aspecto de un platillo volante sin la carrocería exterior.

Sin concesiones aerodinámicas, la "Cama voladora", que aportó datos muy valiosos para el programa VTOL, despegaba verticalmente del suelo sus 3.000 kgs. por la simple fuerza bruta de sus gases de descarga. Llevaba dos tanques de 427 litros que le daban una autonomía de sólo 10 minutos.

El prototipo, que efectuó posteriormente su primer vuelo libre el 9 de Agosto de 1954, consistía en dos reactores Rolls-Royce Nene montados espalda contra espalda, con conductos de carga bifurcados y apuntados hacia abajo, con reactores de estabilización laterales para el control estacionario, y montado sobre cuatro ruedas orientables muy espaciadas, hechas de acero y con deflectores térmicos de acero inoxidable.

El mecanismo era teóricamente sencillo: las toberas de estabilización laterales controlaban el aparato en alabeo y podían orientarse mediante los pedales de dirección para dar a su empuje una componente horizontal con el fin de que la bancada girase. Las toberas principales y las de control daban un empuje conjunto de 8.100 libras (3.650 kgs.), 600 libras más que el peso del aparato completo con el combustible y el piloto. Un sensor de guiñada, montado en la tobera auxiliar delantera, alimentaba los primitivos instrumentos de vuelo. Las toberas delantera y trasera de estabilización controlaban el aparato en cabeceo. El piloto las manejaba a través del estabilizador automático. El aire entraba por los Nene directamente, sin difusores de admisión. El empuje disminuía bastante si el aire caliente de descarga, rebotado contra el suelo, era reingerido por los motores.

Los experimentos con la "Cama volante" fueron muy importantes para posteriores ingenios VTOL, como el Short SC. 1 y la familia P. 1127, Kestrel y el popular Harrier.

Otro ejemplo más se publicaba en la prensa científica, en 1961. Se trataba del "Rotavión XR-62", una aeronave VTOL (despegue-aterrizaje vertical) que podía alcanzar una velocidad de 282 km/h y, como su propio nombre indica, partía del principio de rotación en su gran ala circular de 4 metros. El "Rotavión" tenía una velocidad ascensional de 180 millas por minuto, gracias a un motor Lycoming de 260 hp. conectado permanentemente a una hélice de inclinación variable. Como cualquier helicóptero, el curioso avión circular podía permanecer estático en el aire y su promotor, el ingeniero aeronáutico, Ben Kaufman, esperaba desarrollar toda una flotilla de aplicación civil y militar en el futuro. El diseño original del avión redondo era de 7 m. de largo, 6,7 de ancho y 2,4 de alto. Con dos plazas y carga para 50 kgs., contaba con un peso total de 840 kgs. Su techo era de 1300 m. de altitud.

Por otro lado, entre la montaña de papeles que el GSW consiguió rescatar de los archivos de la CIA tras su proceso judicial basado en la Ley de Libertad de Información, figuraban numerosas referencias a prototipos y diseños de naves discoidales terrestres. Según esos documentos, el Dr.Edward Ludwig declaró a un periódico chileno el 13 de julio de 1950, que los "platillos volantes" que estaban viéndose en USA le traían a la memoria un tipo de aeronave completamente nuevo que fue desarrollado durante los años que trabajó en la planta de investigación del Profesor Junker, en Dessau. Ni que decir tiene que aquellas naves eran de forma discoidal.

Otro documento hacía alusión a una patente de "platillo volante" presentada en Alemania Occidental en 1952 por Rudolf Schriever (autor de la famosa y polémica "peonza voladora"). En este sentido, se hacía alusión también al vuelo de prueba de un platillo sobre Praga, en 1942. El "platillo nazi" habría alcanzado una altitud de 12.400 m. en 3 minutos, y una velocidad de 2.200 km/h.

Por no hablar de las naves discoidales de hasta 20 m. desarrolladas por el ingeniero inglés John Searl, en 1955, o las aplicaciones de tecnología antigravitatoria a naves discoidales del italiano Marcel Pages...

Existen otros ejemplos. Muchos de ellos, experimentales en los años 60, han terminado comercializándose actualmente: son los "platillos domésticos". Pero antes de pasar a ello, y aún a riesgo de alterar el orden cronológico de esta síntesis de la historia aeronáutica de los "platillos volantes", me parece justo regresar por un momento al mito de los platillos de alta tecnología nazi y a las leyendas que originaron el inicio del fenómeno OVNI en los años 40-50, pasando una criba crítica al mito.


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