martes, 9 de julio de 2019

PLATILLOS VOLANTES DE LA POSTGUERRA



Algunos autores contemporáneos han fusionado en una fantástica teoría "conspiranoica" algunos mitos sobre los secretos nazis, como la construcción de "platillos volantes" extremadamente sofisticados, el alto contenido simbólico del Tercer Reich, la formación y devoción esotérica de Hitler y la leyenda de la reaparición del imperio nazi en el futuro tras su reorganización en algún lugar del mundo. 

W. A. Habinson escribía:

"En mayo de 1978, en el stand 111 de una exposición científica de la Hannover Messe Hall, algunos caballeros repartían gratuitamente lo que a primera vista parecía una revista científica ortodoxa de noticias condensadas, llamada "Brisant". Contenía dos artículos, al parecer no relacionados entre sí. Uno trataba sobre el futuro científico de la Antártida, otro versaba de los platillos volantes de la Segunda Guerra Mundial en Alemania. El artículo sobre los platillos insistía en la información antes mencionada (sobre la "peonza voladora" de Schriever, la nave, de Miethe, etc), pero añadía que los centros de investigación para el "Proyecto Platillo" habían estado situados en las zonas de Bohemia y Mahren. 

"Con relación a ello, debe señalarse que Praga se halla en Bohemia (parece ser que el primer vuelo experimental de uno de esos "platillos volantes" se efectuó en Praga), la cual se halla más o menos rodeada por el arco que forman las montañas del Harz, Turingia y Mahren. En estas zonas radicaban vastos complejos de investigación subterránea que se encontraban a pocos centenares de kilómetros de Praga. 

"El artículo también incluía reproducciones de diseños detallados de un disco volador característico de la Segunda Guerra Mundial, sin mencionar el nombre del creador, y pretendía que los diseños habían sido alterados por el Gobierno de Alemania Occidental a fin de hacerlos "inocuos" para su publicación... Sumándose a esta suposición, el anónimo autor señalaba después que durante la Segunda Guerra Mundial tales inventos, fuesen civiles o militares, habían sido sometidos a la oficina más próxima de patentes, donde, automáticamente, fueron considerados secretos (según los apartados 30a y 99 de Patent-und Strafgesetsbusch) y retirados a sus propietarios legales para ser sometidos a los organismos investigadores de la SS de Himmler. Según el artículo, al finalizar la guerra algunas de esas patentes desaparecieron en los archivos secretos rusos; otros, en los igualmente secretos ingleses y americanos, y los restantes se perdieron junto con varios miembros de las tropas de la SS y con científicos alemanes. 

"Puesto que ni ingleses, ni americanos, ni rusos es probable que revelen jamás lo que se descubrió en las factorías secretas de la Alemania nazi, conviene destacar que en 1945, sir Roy Feddon, uno de los jefes de la misión táctica alemana para el Ministerio de la Producción Aeronáutica informaba: "He visto bastantes diseños y planes de producción suyos para comprender que si hubieran conseguido prolongar la guerra unos meses, nos hubiésemos enfrentado a una serie de elementos mortíferos completamente nuevos en materia de armamento aéreo". Hacia 1956, el capitán Edward J. Ruppert, entonces jefe del proyecto de estudio OVNI "Libro Azul" de las Fuerzas Armadas Americanas manifestaba: "Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, los alemanes estaban desarrollando varios tipos muy completos de aviones y misiles teledirigidos, la mayoría de los cuales se encontraban entonces en sus estadios preliminares, pero eran los únicos aparatos conocidos que acaso hubieran podido aproximarse al comportamiento de los objetos denunciados por los observadores de OVNIs". 

Sería demasiado largo desarrollar aquí la sugerencia que plantean autores como Harbinson, proponiendo que en algún lugar del mundo (como la Antártida) los herederos del Tercer Reich estén preparando el retorno del movimiento nazi desarrollando "platillos volantes" de tecnología fantástica. Pero lo indiscutible es que los alemanes fabricaron y diseñaron "platillos volantes" mucho antes de que se hablase de OVNIs extraterrestres. Y no sólo éso, sino que, después de la guerra, los vencedores también desarrollaron aeronaves discoidales, muy probablemente, basadas en los diseños confiscados a los vencidos. 

Uno de esos aviones redondos fue el V-173, más conocido por el significativo apodo de "la torta (o tortilla) volante". 

El V-173 había sido puesto a prueba ya en 1942, en base a las ideas del ingeniero Charles Zimmermann (antes mencionado). Cuando, en 1947 comenzó la psicosis platillista en USA, el V-173 (posteriormente perfeccionado en el modelo XF5. U-1) se llevó todas las culpas para justificar las observaciones de OVNIs en cielo americano. Sin embargo, el prototipo del XF5. U-1 se estrelló en 1948, en un vuelo de pruebas, quedando el V-173 relegado al olvido en la U.S. Navy Air Station de Norfolk, Virginia. 

Es muy importante tener presente que en 1947 se inicia el fenómeno OVNI, tal y como lo conocemos actualmente, a raíz de la observación de Kenneth Arnold en el Monte Rainier. Paradójicamente, Arnold no vió "platillos", sino una formación de nueve objetos similares a boomerangs, o "D" con la parte recta hacia atrás (recordemos los comentarios de Justo Miranda al respecto de la forma más aerodinámica). Fue una confusión periodística la que imputó a Arnold la paternidad de las observaciones de "platillos volantes". Pero lo realmente importante es que el mito de los "platillos" se extendió rápidamente por todo USA, y después por todo el mundo. 

Arnold, como otros autores posteriormente, creía haber visto algún tipo de arma secreta en experimentación, y no naves extraterrestres. Los años que siguieron a la observación del Monte Rainer se movieron entre las burlas a los testigos de observaciones OVNI y la sospecha de que el gobierno americano estuviese desarrollando en secreto nuevas aeronaves militares. 

Hace unos años, un ex-agente federal norteamericano, destinado en la Base Aérea hispano-yanqui de Zaragoza, nos facilita un video "sólo para uso militar", según rezaba el encabezamiento. En él podían observarse los vuelos de prueba de una de esas aeronaves con forma de platillo. Pero la historia de ese platillo americano-canadiense había comenzado a gestarse mucho tiempo antes... 




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