domingo, 24 de noviembre de 2019

OMETEPE: PETROGLIFOS Y SINCRONICIDADES ARQUEOLOGICAS


Imposible acceder a aquel lugar en coche. Ni siguiera en los mas potentes 4 x 4. Así que, como hace generaciones, solo restaban dos posibles medios de locomoción, a pie o a caballo. Y a lo largo de este viaje en busca del origen de las religiones, por diferentes países del mundo, el caballo terminó por convertirse en un aliado imprescindible.

De la misma forma que habíamos podido acceder a antiguos enclaves religiosos en Petra (Jordania), Centroafrica, Egipto, Haití, Cuba, etc, en esta ocasión sería nuevamente el caballo el único transporte que permitirá al viajero acceder a los insólitos grabados petroglíficos de la isla de Ometepe, en Nicaragua. En coche hasta la costa, en lancha hasta la isla, y ahora, por fin, nos encontrábamos con algunos de los petroglifos más fascinantes y desconocidos del mundo. Desconocidos, sobretodo, porque estos grabados pétreos son ocultados por los nativos a los ojos extranjeros, ya que algunas de las piedras grabadas de menor tamaño han sido robadas ya por los infames turistas que ven en este ancestral legado de nuestros antiguos, un divertido souvenir.


Cuando, tras cruzar los frondosos bosques nicaragüenses de Ometepe, llegamos a aquellas rocas, nuestro guía (un joven nativo) apartó arbustos y matojos para descubrirnos aquellos insólitos petroglifos. Tras fotografiarlos, medirlos y copiarlos, volvería a taparlos. De esta forma resulta absolutamente imposible que ningún extranjero pueda descubrir los petroglifos de Ometepe sin la ayuda de un nativo que conozca perfectamente la ubicación exacta de cada piedra grabada.

En estos dibujos, algunos de ellos calendarios milenarios, o altares de culto a dioses ancestrales, se observan discos, extraños animales desconocidos o sorprendentes figuras antropomorfas y zoomorfas.

En esta isla, la más grande del mundo dentro de un lago de agua dulce, se conservan tradiciones religiosas ancestrales idénticas a las que se pueden encontrar en algunas tribus de Asia, Africa o Europa. 

¿Cómo es posible que algunos de estos petroglifos representando conceptos religiosos sean idénticos a grabados descubiertos en otros continentes? ¿cómo pueden ser tan coincidentes las leyendas sobre los “dioses venidos de las estrellas” entre culturas tan diferentes? Y más aún, ¿cómo es posible que los indios aborígenes de Ometepe posean desde hace miles de años conceptos teológicos como el alma inmortal, como otras religiones contemporáneas?

ASTROARQUEO-TEOLOGIA

Gonzalo Gil Dávila, nuestro guía en esta ocasión, es un consumado jinete. No resulta fácil seguirle cuando, casi al galope, se internaba por aquellos bosques y zarzales. En una de nuestras excursiones a caballo incluso terminamos mordiendo el polvo, y la verdad es que una caída el caballo, es bastante dolorosa. Pero, sin lugar a dudas, mereció la pena. 

Gonzalo Gil es el descubridor de algunas espectaculares cuevas, que en su día estuvieron habitadas por los indios taínos, antes de que el colonizador español los hiciese desaparecer sustituyéndolos por esclavos negros, que todavía no aparecen en los mapas arqueológicos. Nos consta que fuimos los primeros seres humanos en años, quizás en siglos, que visitaron alguna de esas cuevas descubiertas por nuestro guía. Y en algunas de ellas nos encontramos grabados que reflejan extraños dibujos circulares y discoidales, similares a otros grabados descubiertos en las cuevas de medio mundo ¿otra coincidencia?


Tal vez sea una coincidencia también que en Centro-Africa pudiésemos descubrir que, exactamente esa forma discoidal es la que presentan, en las tradiciones nativas, los “Carros de las Brujas”. Se trata de una especie de vehículo celestial y luminoso, en los que se desplazan los espíritus de los antepasados, pilar fundamental de los ancestrales cultos a los muertos en países como Malawi. Precisamente ahí, tras interrogar a diferentes testigos sobre la forma que presentaban esos vehículos míticos que, según algunos testigos contemporáneos, todavía hoy surcan los cielos transportando el espíritu de los muertos, nos ilustraron al respecto mostrándonos una gran cesta de mimbre con forma de plato... de gran plato volador... un disco o plato que, girando sobre si mismo, como una gran espiral, se asemeja sospechosamente a los grabados petroglificos que Gonzalo Gil nos mostró en “sus cuevas” o que pudimos ver en la isla de Ometepe...

¿A donde nos lleva todo esto? Tradiciones sobre dioses ancestrales que se unieron a las mujeres de la Tierra... indicios históricos que achacan a “hombres” blancos el origen de las antiquísimas religiones africanas... grabados petroglíficos que parecen representar a los mismos “dioses” en Nicaragua, Africa o Asia... coincidencias teológicas entre culturas distanciadas miles de kilómetros... descripciones de los “carros de brujas” que transportan el espíritu de los muertos idénticas en Africa que en America... ¿simples coincidencias?

Para autores como el Dr. Frederick L. Beynon estos hechos apuntan en otra dirección: el transito entre el culto a los muertos y la aparición de las religiones lideradas por dioses fue producto de la aparición física y real de esos personajes en la vida humana. Dicho de una forma más precisa, la creación de las religiones no fue producto de una evolución filosófica humana, sino una “imposición” ejercida por unos personajes físicos y reales, que habrían interferido en la vida humana, llegando a relacionarse carnalmente con los terrícolas...

Para esos autores, las leyendas describen un suceso absolutamente real: la visita de unos “dioses” blancos que, como el Maximón de Santiago de Atitlán, copularon con las humanas, creando una raza depositaria de los primeros mandatos sociales o morales en forma de dogmas religiosos. Esos “dioses” habrían sido los “inventores” de Dios.

Por supuesto la opinión de Beynon es más que discutible, sin embargo cada vez son más los astroarqueólogos que redundan esta teorías, aunque sin pararse a reflexionar sobre las terribles implicaciones teológicas y filosóficas que implicaría esta remota posibilidad...





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